Muchas veces me toca ver algunos estudiantes de diseño vagando frente a la pantalla en blanco por horas, probando mil tipografías o colores para la entrega de taller, sin llegar a ninguna solución.
Con el objetivo de conducir esa energía y contribuir a ordenar los tiempos de trabajo y productividad de mis alumnos he organizado una estructura de trabajo con distintas etapas consecutivas.
No pretende transformarse en una guía o método absoluto, sino es un esquema de trabajo que a través del tiempo, la experimentación y la lectura he ido incorporando como parte de mis procesos de trabajo en diseño.
Si pudiéramos asignar tiempos de trabajo a este método, traducido en días por ejemplo, suponemos que un proyecto podría durar una semana de trabajo, de la cual estaremos investigando, mirando referentes y desarrollando la idea de lunes a miércoles. Recién el jueves comenzaríamos a bocetear las ideas, probando tipografías, color, estilo e imágenes, para finalmente dedicarnos el viernes a producir en algún programa de diseño. Obviamente los tiempos de producción pueden extenderse debido al tipo de proyecto, pero en general a esa altura las decisiones de diseño ya están definidas y por ello nos abocamos precisamente a eso, producir.
Es súper importante entender que no es el uso del software lo que define a un buen diseñador, ya lo decía Bruce Mau en su Manifiesto incompleto para el crecimiento. Por lo tanto eso hace la diferencia entre diseñar y creer que lo hago.
La investigación, el análisis, la revisión de referentes, etc. le da peso y fundamento al trabajo del diseñador, cualquiera puede sentarse frente al compu y usar los programas, es sólo la herramienta tecnológica de nuestro contexto.






